El régimen enviará a mil religiosos a ocupar las aulas de Teherán para contrarrestar la influencia occidental y opositora entre los estudiantes
El anuncio corrió por cuenta del director adjunto del Departamento de Educación de la capital iraní, Mohamed Boniadi, quien sostuvo que "estos miembros del clero son los oficiales de la guerra ideológica contra Occidente".
El régimen quiere incrementar su control sobre los alumnos desde edad temprana para que no se desvíen de la doctrina oficial y para luchar contra la influencia occidental. Otro objetivo de esta batalla ideológica es evitar que se expanda el movimiento opositor surgido al compás de las protestas de junio de 2009 contra el fraude electoral que habilitó un segundo mandato para el presidente Mahmoud Ahmadinejad.
Es justamente en las filas de la juventud donde el movimiento de protesta reclutó más adeptos. Miles de jóvenes se lanzaron a las calles para protestar por el robo electoral.
El régimen atribuyó la amplitud de las revueltas a un complot occidental para debilitarlo y por eso pone énfasis en combatir la difusión de la cultura extranjera entre los jóvenes.
Un proyecto similar había sido lanzado inmediatamente luego de la Revolución islámica de 1979. En ese entonces, brigadas de "profesores de moral" fueron enviadas a las escuelas primarias y a los liceos a fin de adoctrinar a los estudiantes. A poco de asumir su primer mandato, en 2006, Ahmadinejad retomó esta idea de desplegar a centenas de maestros de religión en los colegios. Pero Boniadi admitió ahora que su departamento había fracasado en esos anteriores intentos de "reformar y renovar el pensamiento" de los estudiantes y que por eso ahora había "que aprovechar al máximo esta oportunidad".
No es la única medida destinada a controlar las mentes y las costumbres juveniles. En los últimos meses el régimen también ha expulsado de colegios y universidades a todos los elementos perturbadores -profesores con opiniones políticas inapropiadas o dudosas- y entrena a miembros de fuerzas progubernamentales para la creación de blogs que incrementen la influencia oficial en Internet.
Sobre una población total de 70 millones, unos 18 acceden a la red, según cifras oficiales.
En los últimos meses, el régimen se ha propuesto islamizar todo: los cortes de cabello, la vestimenta y los contenidos de los programas escolares y universitarios. El ultraconservador gobierno de Ahmadinejad quiere volver a las fuentes doctrinarias de los primeros tiempos revolucionarios.
El anuncio de que enviará religiosos a las escuelas responde en realidad a una inquietud oficial: la de perder la adhesión de la inmensa población juvenil nacida luego de la Revolución. Se trata del 70% de los iraníes, jóvenes que en su gran mayoría no se identifican con el discurso retrógrado del régimen y se sienten atraídos por las nuevas tecnologías y los contenidos que éstas ponen a su alcance. Pese a que una gran cantidad de sitios han sido bloqueados por el gobierno y muchos blogueros arrestados, nada detiene a los jóvenes en su navegación de la red. Tampoco los desaniman la lentitud de las conexiones, ni el filtrado permanente de Internet.
Ahora serán objeto de una reforzada vigilancia doctrinaria y cultural. El tiempo dirá si esta campaña será eficaz en su objetivo de maniatar las mentes juveniles.
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